LOS PUENTES DE MADISON COUNTY(y leeré el libro de Robert James Waller) |
A partir de ahora, compartiré aquí los sitios que quiero conocer y que visitaré pronto...
miércoles, 18 de septiembre de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
Cómo los líderes deben manejar el estrés laboral (Carlos Herreros de las Cuevas)
Nos encontramos con esta publicación, cuya temática resulta muy interesante, considerando nuestro día a día....¿a tí, qué te parece?
“La capacidad de identificar y de aclarar los disgustos míos y los de los demás es la clave más significativa para incrementar la productividad en nuestra economía”. D.R. Frint ( Co- fundador de “2130 partners”)
Dice Dwight Frint que ha planteado muchas veces a sus clientes, líderes ejecutivos, la siguiente sencilla pregunta: ¿a qué hora podrías volver a casa si todos en tu empresa vinieran a ella sencillamente a trabajar, hacer sus tareas y salir del trabajo?.
La respuesta le sorprendió al principio; luego no tanto porque era la misma que le daban muchos ejecutivos: “entre las 10,30 y las 11 de la mañana”.
Lo cual plantea una segunda pregunta: si tantos ejecutivos podrían volver a casa antes de almorzar, si todo el mundo se presentara al trabajo e hiciera su tarea, ¿a qué dedican tanto tiempo los ejecutivos?. Los clientes responden sin reparos: angustia, conocida comúnmente como disgustos o malestar. La parte del trabajo ejecutivo que necesita más tiempo consiste en gestionar las interacciones angustiosas o ansiosas en sus equipos, de forma que puedan dedicarse a la tarea encomendada.
Bueno, quizá los ejecutivos encuestados exageran, puede ser que motivados por la frustración y un humor ácido, pero aunque quizá nunca podrían volver a casa antes de mediodía, es razonable suponer que podrían ahorrar hasta 500 horas anuales si no tuvieran que intervenir en esas interrelaciones emocionalmente problemáticas y dedicarlas a tareas creativas.
Angustia o sufrimiento, ¿qué queremos decir?: usamos ambos términos para resumir un amplio abanico de reacciones que temporalmente imposibilitan a las personas para tener un comportamiento productivo y reflexivo. Estas reacciones pueden variar desde una frustración ligera a una ira incontrolada e incluyen vergüenza o pena, tristeza, impaciencia, agitación, preocupación y miedo. En cada caso, las personas lo experimentan como, siendo o no reales las causas, actúan como si su supervivencia estuviera amenazada.
El sistema límbico del cerebro está asociado a la emoción y a la memoria. Dentro de él están las amígdalas, dos racimos de neuronas con la forma de almendra y cuya responsabilidad primaria es vigilar los peligros que pueden acecharnos y avisarnos de amenazas inminentes. Un “secuestro límbico” se produce cuando se activan las amígdalas produciendo sensaciones físicas de sufrimiento, manos sudorosas, tensión en los hombros, etc.; a medida que aumenta la intensidad del sufrimiento, disminuyen nuestras capacidades racionales cognitivas.
Teniendo en cuenta las reacciones instintivas físicas asociadas a sentirse molesto o disgustado, no sorprende que no ayuden mucho los estilos de formación y de entrenamiento basados en aprendizajes conceptuales, aunque sean avanzados. La información que recibimos en esos seminarios y talleres la almacenamos y procesamos en la corteza cerebral, la parte “más nueva” del cerebro; pero como hemos visto, cuando nos alteramos empezamos a funcionar desde un lugar completamente diferente, otra parte del cerebro.
¿Cómo podemos tender un puente entre el cerebro sintiente y el racional?; ¿cómo utilizamos a la vez nuestro razonamiento más elevado y nuestra pasión emocional que activa una buena parte de nuestra inspiración y creatividad?; ¿qué haremos para minimizar la reactividad y el estrés al tiempo que incrementamos la productividad y el orgullo compartido de ser dueños de nosotros mismos?. Los líderes pueden utilizar las respuestas para recuperar parte del tiempo dedicado a pensar e incrementar su capacidad para centrarse en las cuestiones empresariales claves.
Lo vemos una y otra vez: a medida que los líderes empiezan a experimentar las ventajas de “desestresarse” emocionalmente, los recursos dedicados a ello son una inversión en el entrenamiento de los demás. De la misma forma que el estrés creciente crea en el equipo una bola de nieve, el control límbico de los líderes pueden desarrollar una especie de inercia contraria, convirtiendo el estrés en “euestrés” (un estrés sano y productivo, como la satisfacción de perseguir una meta difícil).
Aunque se necesita tiempo para lograr cambios duraderos, existen unos pocos pasos que se pueden utilizar para reparar inmediatamente el daño del dolor emocional. Estos pasos diagnósticos y las correspondientes intervenciones son tanto conceptuales como físicos. Proporcionan información al intelecto y al cuerpo las herramientas para cambiar tanto las experiencias como el comportamiento.
Muchos estudios prueban que la raíz más frecuente de las causas de la angustia emocional en el trabajo son: (1) la percepción de que se ha incumplido una promesa (generalmente por parte de los directivos); (2) cuando fallan las intenciones positivas (las buenas intenciones); y (3) cuando parece que se han frustrado los compromisos. Además de estos tres desencadenantes internos, son muchas las ocasiones en las que lo que llega al trabajo son las angustias personales, las del resto de nuestras vidas. Este origen externo es más difícil de abordar debido a las diferentes perspectivas de lo que son los límites entre lo profesional y lo personal.
¿Por qué tienen resultados tan escasos muchos de los programas de desarrollo de habilidades cuando se desencadenan situaciones estresantes?. El problema no es el contenido del material, sino la focalización de los programas. Una gran parte de este material tan bien valorado se dirige y es recibido por la parte intelectual de la mente; lo cual está bien pero con demasiada frecuencia la audiencia termina el programa con una gran comprensión conceptual pero sin mejorar sus habilidades para cambiar los comportamientos. A menos que la información sea absorbida profundamente e integrada más allá del intelecto, se marchita cuando las personas se enfrentan con emociones intensas, las suyas o las de los demás.
Comprender el rol de nuestro cuerpo
Según diversos estudios aprender una habilidad física nueva necesita 300 repeticiones para que se desarrolle el músculo de la memoria; y 3000 repeticiones para que la habilidad se incorpore a nosotros, para que enraice. De la misma forma, creemos que para que enraice un aprendizaje intelectual tenemos que practicarlo muchas veces. Además, existen elementos o componentes físicos que influyen en el aprendizaje intelectual, especialmente en personas estresadas. Sin ser conscientes de ellos es imposible aprender a abordar de otra forma la angustia. Estamos descubriendo que los aspectos físicos de encontrarse en un estado emocionalmente angustiado son tan importantes como los mismos sentimientos; estos dos elementos están unidos inextricablemente. Si ignoramos o no tenemos en cuenta las manifestaciones físicas de la emoción, limitamos nuestra capacidad para gestionar esa angustia emocional.
Ya hemos hablado del “secuestro límbico” que no es sino un sistema biológico de alerta temprana que nos proporcionan las amígdalas y que nos permiten asegurarnos nuestra supervivencia física desencadenando cuatro reacciones primarias: lucha, fuga, paralización y apaciguamiento; reaccionan instintivamente a la velocidad del rayo, mucho más rápidamente que las partes pensantes de nuestro cerebro.
Nuestros antepasados operaban en un mundo natural que presentaba muchos peligros reales y amenazas a la vida; para ellos esta función límbica era esencial para su supervivencia. Pero en la vida empresarial actual las reacciones de la amígdala pueden dificultar en lugar de ayudar; he aquí el por qué. Como ya hemos indicado, las amígdalas reaccionan instintivamente, casi instantáneamente; desgraciadamente no saben distinguir las amenazas reales de las imaginarias, ni tampoco las físicas las generadas por palabras o por nuestros propios pensamientos; y cuando las amígdalas envían su aviso ponen en funcionamiento fuerzas poderosas de todo nuestro cuerpo. Se segregan adrenalina y cortisol, elevando la presión sanguínea y el ritmo cardiaco. Fluye la sangre que se drena de áreas “menos importantes” (como el cerebro pensante) que se destina a las necesitadas para la defensa física. Nos convertimos en una máquina reactiva, en guarda, en vigilancia, no el mejor estado para un discurso razonado, para la resolución creativa de problemas ni para la colaboración asociativa.
La confusión post-estrés
Pero sólo ha sido el principio, también existen efectos inducidos posteriores. Si estuviéramos corriendo delante de un oso, el esfuerzo físico extremo consumiría una buena parte de la adrenalina y cortisol adicionales segregadas por las advertencias de la amígdala y así pronto recuperaríamos el ritmo cardiaco y el nivel normal de presión arterial. Pero esto no ocurre en la oficina. En un dia normal cualquiera la amígdala puede percibir muchas situaciones “amenazadoras”; y aunque estos “peligros” revisten la forma de la palabra hablada o de pensamientos privados y no de amenazas físicas externas para nuestra supervivencia, desencadenan las mismas reacciones. Permanecemos mucho tiempo en modo de “auto-defensa” sin que tengamos donde “desaguar” las inundaciones de adrenalina y de cortisol; y si este “desagüe tanto el ritmo cardiaco como la presión arterial permanecen altos, continúan otras sensaciones físicas y experimentamos un “estrés” continuado. Como mínimo, estamos frustrados, distraídos e improductivos, con seguridad incapaces de trabajar con nuestra mejor creatividad. En entornos de alto estrés, en los que ocurren con más frecuencia las percepciones de amenaza, las personas terminan por faltar al trabajo debido a enfermedades físicas o necesitando “ un día de salud mental”. En estas condiciones es muy alto el riesgo de “burn-out”.
Las amígdalas y el sistema límbico, junto con el tronco encefálico, forman lo que se conoce popularmente como el “cerebro viejo”. De hecho, al tronco encefálico se le suele llamar el “cerebro reptiliano” porque se encuentra en todos los vertebrados, incluyendo reptiles y mamíferos. Su actividad es la de las funciones más básicas: respirar, dormir, circulación sanguínea, contracción muscular, reproducción y auto-preservación. Unido al sistema de alarma temprana de peligro del sistema límbico, el reptiliano nos proporciona una imagen potente y una clave relevante de cómo se manifiesta el comportamiento en situaciones angustiosas.
Imagine al líder de un equipo irritado; no hace falta un gran salto de la imaginación para pensar en que todos los asistentes a la reunión se transforman en iguanas, y otros animales, cada uno atrapado en su propia postura reactiva ofensiva/defensiva. Es difícil imaginar que en realidad muchos ejecutivos desean que sus compañías sean gestionadas por un grupo de reptiles; y sin embargo, este tipo de comportamiento se desencadena regularmente y se permite su persistencia.
Teniendo en cuenta las reacciones físicas instintivas asociados a estar alterado, no debe extrañarnos que todos esos enfoques de aprendizaje conceptual no sean muy útiles para reducir los efectos de la angustia emocional. La información que recibimos en esos talleres la procesamos y almacenamos en la corteza cerebral, la parte racional “nueva” del cerebro, pero, como hemos visto, en situaciones de alteración empezamos a funcionar desde un lugar cerebral totalmente diferente.
La solución empieza en la cumbre
¿Cómo salvamos la brecha entre el cerebro pensante y el sintiente?; ¿cómo utilizamos a la vez nuestro razonamiento superior y nuestra pasión emocional que desencadena una buena parte de nuestra inspiración y creatividad?; ¿cómo actuamos de forma que minimicemos la reactividad y la angustia al tiempo que incrementamos la productividad y el orgullo compartido de trabajar en la empresa?.
Nuestra propuesta a los lideres es que empiecen trabajando sobre sí mismos porque las organizaciones se fijan en sus líderes (neuronas espejo) para conformar el tono. Si estos son muy reactivos, es muy probable que lo sean también sus empresas. Si, por el contrario, empiezan por aclarar sus motivos de estrés y de angustia, serán más productivos, desencadenarán menos estrés y estarán mucho mejor preparados para navegar en sus organizaciones.
Como decíamos anteriormente, los líderes pueden convertir el estrés en “euestrés”.
Aunque el cambio duradero necesita tiempo y entrenamiento continuo, hay unos cuantos pasos sencillos que pueden inmediatamente empezar a reparar el daño de la angustia emocional.
Tomado de: http://www.gestiopolis.com/administracion-estrategia-2/como-lideres-deben-manejar-estres-laboral.htm
domingo, 3 de febrero de 2013
Valores en una sociedad pluralista (Blog del Instituto de Innovación Social)
Me encontré esta entrada recientemente, y me parece útil compartirla con ustedes!!
Hoy en día, si no hablas a menudo de valores (y, sobre todo, de su crisis) no eres nadie. Sería conveniente empezar a reconocer que es imposible hablar de valores hablando sólo de valores, o mirando definiciones en el diccionario. Los valores remiten a formas de vida: sólo entenderemos los valores atendiendo a las formas de vida que amparan, y no a qué dice el diccionario. Sólo así podremos decir que los valores enmarcan, orientan y potencian nuestra propia vida.
Vivimos en un contexto de cambio, innovación, movilidad e interdependencia. Nuestras coordenadas se han vuelto blandas como los relojes de Dalí. Nuestro tiempo ha dejado de ser analógico y ha pasado a ser digital. Nuestra atención se ha dispersado en varias pantallas a la vez. Y, claro, al final ya no sabemos dónde estamos.
Transmitir valores es transmitir formas de vida (maneras de hacer, maneras de sentir y de interpretar, maneras de ver y de vivir). Pero que los valores sitúen y orienten no quiere decir que nos tengamos que dedicar a enunciarlos y repetirlos. Lo que nos permitirá situarnos y orientarnos en el mundo creíblemente es nuestra calidad personal, que es la que acoge y engendra valores. Por ello, formar en valores hoy significa favorecer una experiencia de crecimiento personal en calidad humana. Antes, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad consistían en la aceptación o el rechazo de un paquete normativo que la sociedad y sus instituciones nos presentaban en nombre de unos valores, que nos daban identidad. Hoy nuestro compromiso y responsabilidad consisten en ir recreando y discerniendo formas de vida desde nuestra libertad responsable, desde la cual nos identificamos y con la que identificamos nuestros valores de referencia.
Por ello, en el contexto actual, la pregunta clave no es qué valores se deben transmitir, sino cómo se aprenden los valores. Debemos pasar de centrarnos sólo en la transferencia de contenidos a la generación de procesos de crecimiento y maduración. Y estos procesos no pueden ser sólo de socialización, sino que deben ser también de personalización.
Más que crisis de valores, pues, lo que hay es una pluralización de los valores, que ya no se sostienen en la fuerza, el poder, la autoridad, la jerarquía o la tradición. Esta pluralización es lo que es vivido subjetivamente como crisis, sobre todo por parte de quienes identifican los valores con un paquete normativo rígido y cerrado. Un cierto pluralismo ha pasado a ser el marco de referencia de la configuración de los valores personales y sociales en nuestras democracias avanzadas. Pero el pluralismo no consiste en la mera coexistencia de personas que viven y ven la vida de diferentes maneras, sino que –para bien o para mal es un hecho que se ha convertido en valor y en un valor supremo: el valor que ordena la diversidad de valores. El valor del pluralismo (y otros valores procedimentales) es el valor que podemos compartir cuando reconocemos que no compartimos o no estamos obligados a compartir todos los valores sustantivos.
Como hemos mostrado en el libro Valores blandos en tiempos duros, el pluralismo es un factor que favorece el proceso de individualización, porque por sí mismo cuestiona la absolutización de la validez de cualquier patrón de vida normativo. Pero no necesariamente favorece un proceso de personalización. Por eso el pluralismo pone también a prueba nuestra autenticidad, porque nos interpela a ser coherentes con los valores elegidos y con el estilo de vida que deriva de ellos. Pone a prueba la calidad de los valores elegidos y la calidad de los sujetos que los formulan. Es decir, pone a prueba la calidad de nuestro proyecto de vida.
Evidentemente, podemos evitar hacer frente al reto del pluralismo en los valores por medio de sucedáneos. Mencionamos tres. El pragmatismo de ir tirando, el cinismo de quien circula a toda velocidad del pluralismo al todo vale, o el fundamentalismo de quien en lugar de encontrar su lugar en el mundo querría que todo el mundo fuera como su lugar. ¿Qué querrá decir, pues, ser una persona moralmente educada en una sociedad pluralista? Como mínimo se debe tener en cuenta la integración vivida entre la formación de la personalidad; la capacidad de aprender, socializarse y de relacionarse; el desarrollo de la sensibilidad la capacidad de comprender la existencia; la apertura a la dimensión reflexiva y contemplativa y la disponibilidad al silencio y el arraigo interior. Y aquí “tener en cuenta” significa trabajar y desarrollar estos ámbitos vitales.
Después de todo, lo que concreta cuál es nuestro lugar en el mundo es nuestro proyecto de vida, que es lo que da sentido y contenido a los valores que proclamamos. Porque vivir no es navegar mentalmente entre posibilidades ni deleitarse en el disfrute emocional, sino arriesgarse a dar forma a alguna posibilidad.
Tal vez incierta, aunque sea por el simple hecho de que podría haber otras. Pero alguna debe haber, si no queremos pasar por la vida sin que la vida pase por nosotros. Y hay que decir que lo que define y da calidad a un proyecto son los valores que asumimos como propios y con los que nos identificamos. Un proyecto es más -¡mucho más!- que tener objetivos y estrategias. Un proyecto da respuesta, simultáneamente, a dos preguntas: ¿en qué mundo quiero vivir? y ¿cómo quiero vivir en el mundo? Una respuesta que debe ser necesariamente personal, pero que sólo se puede construir en diálogo con los demás y mediante compromisos compartidos.
Por: Àngel Castiñeira, profesor titular del Departamento de Ciencias Sociales, director de la Cátedra de LiderazoS y Josep M. Lozano, profesor ordinario del Departamento de Ciencias Sociales e investigador sénior del Instituto de Innovación Social. Publicado en La Vanguardia, 4 de enero de 2013.
Hoy en día, si no hablas a menudo de valores (y, sobre todo, de su crisis) no eres nadie. Sería conveniente empezar a reconocer que es imposible hablar de valores hablando sólo de valores, o mirando definiciones en el diccionario. Los valores remiten a formas de vida: sólo entenderemos los valores atendiendo a las formas de vida que amparan, y no a qué dice el diccionario. Sólo así podremos decir que los valores enmarcan, orientan y potencian nuestra propia vida.
Vivimos en un contexto de cambio, innovación, movilidad e interdependencia. Nuestras coordenadas se han vuelto blandas como los relojes de Dalí. Nuestro tiempo ha dejado de ser analógico y ha pasado a ser digital. Nuestra atención se ha dispersado en varias pantallas a la vez. Y, claro, al final ya no sabemos dónde estamos.
Transmitir valores es transmitir formas de vida (maneras de hacer, maneras de sentir y de interpretar, maneras de ver y de vivir). Pero que los valores sitúen y orienten no quiere decir que nos tengamos que dedicar a enunciarlos y repetirlos. Lo que nos permitirá situarnos y orientarnos en el mundo creíblemente es nuestra calidad personal, que es la que acoge y engendra valores. Por ello, formar en valores hoy significa favorecer una experiencia de crecimiento personal en calidad humana. Antes, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad consistían en la aceptación o el rechazo de un paquete normativo que la sociedad y sus instituciones nos presentaban en nombre de unos valores, que nos daban identidad. Hoy nuestro compromiso y responsabilidad consisten en ir recreando y discerniendo formas de vida desde nuestra libertad responsable, desde la cual nos identificamos y con la que identificamos nuestros valores de referencia.
Por ello, en el contexto actual, la pregunta clave no es qué valores se deben transmitir, sino cómo se aprenden los valores. Debemos pasar de centrarnos sólo en la transferencia de contenidos a la generación de procesos de crecimiento y maduración. Y estos procesos no pueden ser sólo de socialización, sino que deben ser también de personalización.
Más que crisis de valores, pues, lo que hay es una pluralización de los valores, que ya no se sostienen en la fuerza, el poder, la autoridad, la jerarquía o la tradición. Esta pluralización es lo que es vivido subjetivamente como crisis, sobre todo por parte de quienes identifican los valores con un paquete normativo rígido y cerrado. Un cierto pluralismo ha pasado a ser el marco de referencia de la configuración de los valores personales y sociales en nuestras democracias avanzadas. Pero el pluralismo no consiste en la mera coexistencia de personas que viven y ven la vida de diferentes maneras, sino que –para bien o para mal es un hecho que se ha convertido en valor y en un valor supremo: el valor que ordena la diversidad de valores. El valor del pluralismo (y otros valores procedimentales) es el valor que podemos compartir cuando reconocemos que no compartimos o no estamos obligados a compartir todos los valores sustantivos.
Como hemos mostrado en el libro Valores blandos en tiempos duros, el pluralismo es un factor que favorece el proceso de individualización, porque por sí mismo cuestiona la absolutización de la validez de cualquier patrón de vida normativo. Pero no necesariamente favorece un proceso de personalización. Por eso el pluralismo pone también a prueba nuestra autenticidad, porque nos interpela a ser coherentes con los valores elegidos y con el estilo de vida que deriva de ellos. Pone a prueba la calidad de los valores elegidos y la calidad de los sujetos que los formulan. Es decir, pone a prueba la calidad de nuestro proyecto de vida.
Evidentemente, podemos evitar hacer frente al reto del pluralismo en los valores por medio de sucedáneos. Mencionamos tres. El pragmatismo de ir tirando, el cinismo de quien circula a toda velocidad del pluralismo al todo vale, o el fundamentalismo de quien en lugar de encontrar su lugar en el mundo querría que todo el mundo fuera como su lugar. ¿Qué querrá decir, pues, ser una persona moralmente educada en una sociedad pluralista? Como mínimo se debe tener en cuenta la integración vivida entre la formación de la personalidad; la capacidad de aprender, socializarse y de relacionarse; el desarrollo de la sensibilidad la capacidad de comprender la existencia; la apertura a la dimensión reflexiva y contemplativa y la disponibilidad al silencio y el arraigo interior. Y aquí “tener en cuenta” significa trabajar y desarrollar estos ámbitos vitales.
Después de todo, lo que concreta cuál es nuestro lugar en el mundo es nuestro proyecto de vida, que es lo que da sentido y contenido a los valores que proclamamos. Porque vivir no es navegar mentalmente entre posibilidades ni deleitarse en el disfrute emocional, sino arriesgarse a dar forma a alguna posibilidad.
Tal vez incierta, aunque sea por el simple hecho de que podría haber otras. Pero alguna debe haber, si no queremos pasar por la vida sin que la vida pase por nosotros. Y hay que decir que lo que define y da calidad a un proyecto son los valores que asumimos como propios y con los que nos identificamos. Un proyecto es más -¡mucho más!- que tener objetivos y estrategias. Un proyecto da respuesta, simultáneamente, a dos preguntas: ¿en qué mundo quiero vivir? y ¿cómo quiero vivir en el mundo? Una respuesta que debe ser necesariamente personal, pero que sólo se puede construir en diálogo con los demás y mediante compromisos compartidos.
Por: Àngel Castiñeira, profesor titular del Departamento de Ciencias Sociales, director de la Cátedra de LiderazoS y Josep M. Lozano, profesor ordinario del Departamento de Ciencias Sociales e investigador sénior del Instituto de Innovación Social. Publicado en La Vanguardia, 4 de enero de 2013.
domingo, 24 de junio de 2012
Interesante blog que encontré, y se los comparto!
Revisando la web, para ver qué cosas de interés me conseguía, encontré este blog de José Miguel Bolívar, y definitivamente, se los recomiendo.
Temas super útiles, muy sencillamente planteados, y de rápida lectura, para aprender mientras navegamos. Les copio a continuación la entrada por la que comencé a revisar ese blog, como abreboca, pero les sugiero revisarlo a profundidad, encontrarán muchos temas interesantes.
Saludos!
GTD: Los 5 Pasos de la Planificación Natural (Lo puedes leer en aprox. 2:24 minutos)
Afirma David Allen que nuestro cerebro es el planificador más creativo y brillante del mundo y que, de hecho, las personas somos máquinas de planificar, ya que todo lo que hacemos es fruto de un proceso de planificación.
Aunque parezca aleatorio, para hacer prácticamente cualquier tarea, la mente sigue cinco pasos:
- Definir propósitos y principios
- Visualizar los resultados
- Generar tormenta de ideas
- Organizar
- Identificar próximas acciones
Voy a utilizar como ejemplo de este modelo la planificación de las vacaciones.
En un determinado momento hay “algo” que te sugiere la idea de planificar tus vacaciones: un folleto que lees, una web que visitas, una conversación con los amigos… Por la razón que sea, decides que quieres irte de vacaciones y conviertes tu intención de hacerlo en tu propósito, momento en el que comienzas el proceso de planificación natural.
Tus principios son los que marcan los límites de tu plan. ¿Cuál es tu idea de vacaciones? ¿Descansar, conocer otras culturas, disfrutar de la naturaleza, de tu familia? Puede que seas consciente o no de esos principios cuando tomas decisiones, pero tanto si lo eres como si no, piensas de acuerdo con ellos y descartarás las opciones que no caigan dentro de esos límites.
Lo siguiente que haces es visualizar los resultados: te ves en la tumbona disfrutando de la brisa marina o tomando fotos espectaculares en un parque natural. Seguramente también imagines las personas que te acompañan y como evolucionan los acontecimientos.
Acto seguido empezarás la tormenta de ideas: ¿dónde ir? ¿con quién? ¿cuándo? ¿cuánto gastar? La tormenta de ideas te permite rellenar el espacio vacío entre donde estás y donde quieres estar.
Tu propósito es el porqué de irte de vacaciones; la visualización de los resultados es en qué consistirán; la tormenta de ideas te ofrece las alternativas sobre cómo hacerlo.
Una vez terminada la tormenta de ideas tienes que empezar a organizarlas, identificando y clasificando los componentes, prioridades y secuencias de acontecimientos, también llamados subproyectos en la metodología GTD.
Ejemplo de componentes serían el lugar de destino elegido, las personas, el transporte. Una prioridad podría ser averiguar si tus amigos estarían interesados en acompañarte o si tu jefe te va a dejar irte de vacaciones en las fechas que has elegido. Por último, ejemplos de secuencias de acontecimientos serían: “hacer los preparativos para el transporte” o “reservar los hoteles”.
Cuando descompones las secuencias en todos los pasos que las componen estás aplicando el enfoque vertical que veíamos la semana pasada. Si por ejemplo hablamos de “reservar los hoteles”, en realidad esto sería un proyecto que requeriría las siguientes acciones: “buscar hoteles que entren en el presupuesto”, “ver si tienen plazas libres”, “llamar por teléfono para reservar” y “enviar señal por transferencia bancaria”.
Llegado a este punto, si realmente estás comprometido con tu proyecto para irte de vacaciones, te centrarías en la próxima acción, por ejemplo “comprar los billetes de avión”.
Estos cinco pasos se dan en todo lo que haces durante el día: 1) tienes el deseo de hacer algo, 2) imaginas los resultados, 3) generas ideas sobre cómo hacerlo, 4) las clasificas y 5) defines la primera acción que convertirá ese deseo en realidad.
Y lo mejor de todo es que lo haces de forma natural, sin pensar demasiado en ello.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Gracias Dios! Felíz Navidad y Esperanza por un 2012 maravilloso!!
A mi familia, en primer término: mi madre, Carmita la de Juana, que no cesa de ser madre, amiga, empujando siempre adelante, y llevándonos en sus hombros, como cuando éramos niñas. A mis hermanas, Olga y Marisol, cada una a su estilo, cada una con su manera de ser, que me muestran las diversas caras de la vida, los retos, los logros que se obtienen con el esfuerzo y el desprendimiento.
A mis hijos!! Daniela, José Antonio y Luis Manuel. Gracias a ellos y porque ellos están, me levanto cada día llena de fuerza para enfrentar todo lo que sea. Son mis amigos, mis compañeros, mis compinches! Es una felicidad tenerlos, son lo más grande que tengo y por los que hago todo lo que esté a mi alcance para que sean felices.
Siento un inmenso agradecimiento por muchas personas cercanas que viven en mi corazón, amigos de toda la vida que nunca me abandonan, amigos nuevos, que hacen que cada uno de los días tenga sentido, siempre amables, siempre cariñosos, siempre pendientes, siempre allí. Aunque no nos veamos todos los días, aunque a veces ni nos hablemos, cuando se requieren, incluso cuando ni sospecho que me harán falta, allí están! Al alcance de una llamada telefónica, de un correo electrónico, de un PIN, están allí dispuestos pa´lo que sea.
Quiero también mencionar en forma muy especial, a un equipo de personas maravillosas con las que trabajo hace casi dos años ya, y con las que sueño cada día en ese país estupendo en el que queremos vivir con nuestras familias y amigos. Desde que comenzamos a trabajar, me hicieron reencontrarme con el servicio público, el de verdad, el que va a las raíces de los problemas, y busca en los mejores especialistas las ideas para su solución. Gente que trabaja 24 x 7, sin descanso, con una mística y un compromiso que me llena de energía; gente con las que iría a cualquier lugar, sin ningún temor, y con la convicción de que todo lo lograremos. Encabezados por María Corina, mujer firme, fuerte, inteligente, y a la vez sensible y afable, comprometida y convencida de hacia donde debemos ir, y que ha sabido congregar a su alrededor a los mejores -modestia aparte- para desarrollar juntos este proyecto de transformación de Venezuela por ese país que siempre hemos tenido en el corazón, pero que nunca hemos disfrutado, ni antes, ni ahora mucho menos.
Quisiera mencionarlos a todos, porque lo merecen, y no quisiera omitir a ninguno, pero ellos saben que hablo de ellos, de cada uno y de todos, gente solidaria y trabajadora con la que he compartido reuniones, trasnochos, caminatas, eventos, foros, debates, investigación, discusiones, alegrías, inmensas tareas, elecciones, conteos, esperas, celebraciones...gente con la que he compartido a mis hijos, que los han enseñado a soñar de nuevo en que las cosas pueden y van a mejorar...
Por eso, este año, tengo tanto que agradecer!! Gracias a Dios por darme tantas oportunidades, y por poner en mi camino a gente tan maravillosa. Y estoy felíz por ello!!
A todos, un fuerte abrazo con todo mi cariño, mis mejores deseos porque estos días sean de reflexión y de paz, preparándonos para un año 2012 que seguramente será intenso, pero con la esperanza, la fe y la convicción de que será mucho mejor que el actual!!
FELÍZ NAVIDAD!!!
lunes, 5 de diciembre de 2011
La innovación barata emerge (SUSANA CARRIZOSA 04/12/2011)
Un dispositivo con nombre y apellido Venue 40 tuvo la culpa. Las clínicas de las zonas rurales de China no podían permitirse el lujo de contar con un aparato de ultrasonido para realizar exploraciones a sus pacientes. Hasta que General Electric adaptó la tecnología a la realidad local bajo la premisa del mínimo coste a través de un aparato portátil que resultó un éxito de ventas, el motor de crecimiento de la actividad de ultrasonidos de GE en China. Y también en países emergentes y en los desarrollados. Entre 2002 y 2008, las ventas mundiales de aparatos portátiles de ultrasonido se dispararon de cuatro a casi 278 millones de dólares. Sin duda nació una estrella: la innovación inversa, cuya filosofía es bien sencilla, diseñar productos útiles y asequibles que, como contrapeso a su pequeño margen de beneficio, se dirigen a un potencial mercado de millones de usuarios. Y es que, según el autor de The Fortune at the Bottom of the Pyramid, C. K. Prahalad, "entre tres y cuatro mil millones de pobres aspiran a salir de la pobreza".
El creador de este concepto, el profesor Vijay Govindarajan, revela en un artículo publicado en la Harvard Business Review (junto a Jeffrey Immelt, presidente mundial de GE, y el experto en innovación Chris Trimble) que "la innovación inversa es exactamente el proceso contrario a lo que históricamente las multinacionales hacían al desarrollar productos para venderlos en los países pobres. Los mercados emergentes representan el próximo vector de crecimiento y la innovación inversa es la manera de capturar ese crecimiento". Para Govindarajan, el proceso es irreversible.Conocida como reverse innovation, este modelo invierte el proceso habitual de creación y comercialización de productos de una empresa, lo que implica desarrollar productos en y para los mercados emergentes y adaptarlos después a las economías más avanzadas. "Los sistemas médicos que desarrollamos en India o China, inicialmente iban destinados al mercado local y, hoy, se comercializan en todo el mundo. Con un 60% de los ingresos fuera de Estados Unidos, para GE es una forma natural de aprovechar el crecimiento de los mercados en desarrollo, cuyo tamaño y oportunidades de negocio serán cada vez mayores; además de tomar posiciones frente a las compañías locales, que podrían restar mercado y hacer el proceso contrario para acabar penetrando en los países avanzados", apunta Daniel Carreño, nuevo presidente de la multinacional en España.
"Lo que inició GE, que luego han continuado compañías como Nestlé, Nokia, Procter and Gamble, Philips o Microsoft, fue tomar sus productos globales y adaptarlos a países en desarrollo para venderlos por un precio menor. Más tarde dieron un paso más y empezaron a estudiar la viabilidad de desarrollarlos en el mismo país. Era complicado porque había que desmontar el modelo de multinacional para producir innovación en un escenario distinto. Como colofón a la innovación comprobaron que los productos concebidos y desarrollados en países emergentes tenían salida en países desarrollados debido a su bajo coste y a que utilizaban últimas tecnologías", explica Ricardo Pérez, profesor de tecnología y estrategias de IE, que pone como ejemplo de la aplicación de esta estrategia en el mercado chino el Minute Maid Pulpy, de Coca-Cola, que después lanzó en 19 países.
"La empresa es sostenible si es competitiva y ha de mantenerse viva innovando continuamente. Se innova observando, mirando el mercado y estudiando posibles necesidades. El tercer mundo acumula una potencial demanda muy superior a sus recursos, necesidades críticas si el precio fuera muy inferior, y ahí es donde reside el enorme reto a la innovación. La clave es trabajar en una propuesta de valor similar a la que se vende en Occidente e innovar bajo otras claves. Colaboramos con las Administraciones Públicas para dar los mejores servicios al ciudadano y formación a los funcionarios. Este know how lo exportamos a África, donde la estructura de las Administraciones es a menudo muy precaria y, gracias a la tecnología electrónica, hemos desarrollado plataformas de servicios adaptadas a sus medios", sostiene Luis Rodríguez-Ovejero, presidente de Satec.
"Un entorno en desarrollo te fuerza a buscar el menor coste posible con el máximo rendimiento. En el sur de África apenas hay cuentas bancarias porque hay pocas oficinas y porque la gente no tiene ingresos fijos. La empresa Mpesa nació para convertir a las tiendas, gracias a los móviles, en potenciales oficinas bancarias. Con solo abrir una cuenta los usuarios pueden realizar sus operaciones vía sms. Así el flujo de dinero es seguro. También la india Tata Motors, que fabrica coches a un precio adecuado a sus consumidores locales, está trabajando en modificar sus condiciones de seguridad para adaptarlas a los países desarrollados, manteniendo siempre la premisa de good enough. Están produciendo innovación que pueden vender en el mundo desarrollado y esto pone en entredicho el monopolio del liderazgo de la innovación norteamericana y alemana, lo que es muy bueno", dice Ricardo Pérez.
"La innovación inversa ha supuesto un paso de gigante para los mercados emergentes. Gracias a este concepto hemos desarrollado para India un software especializado en tratamientos oncológicos rápidos, adaptados a las patologías de la zona, con resultados óptimos. Pensamos que podríamos aplicarlo en Europa y América para aliviar las largas listas de espera", dice Eduardo Rodríguez Urcelay, director general para el sur de Europa de Nucletron (Grupo Elekta).
"La reverse innovation es el proceso contrario a la glocalización, que parte de una concepción global de un producto para adaptarlo después a un mercado local y que es lo que se ha estado haciendo en Estados Unidos y Europa. Ambas estrategias son necesarias en el seno de las multinacionales porque cada una responde a nichos, situaciones y oportunidades de negocios y mercados diferentes. Es necesario que convivan", mantiene Carreño.
Para el presidente de Satec, esta agresiva competencia es un reto: "En poco tiempo va a consolidarse un tercer mundo potentísimo que va a producir productos y servicios de calidad como los de los países desarrollados, pero mucho más baratos. Hay que preocuparse, pero sobre todo ocuparse y espabilar. Mi consejo a las empresas es: observa, innova y luego compite".
lunes, 21 de noviembre de 2011
Misión Rancho
Tenía tiempo que no escribía acá. En las últimas semanas, he estado full de trabajo (de varios, por cierto, gracias a Dios), porque pertenezco a ese inmenso grupo de venezolanas que somos, como diría Isabel Pereira "mujer pobre, sola, jefa de hogar", por lo que debemos hacer malabarismos para atender a nuestros hijos debidamente, organizar los quehaceres domésticos, y además, ser profesionales o trabajadoras por encima del promedio. Dicho sea de paso, no por ello soy ninguna super héroe, pues más de la mitad de la población se encuentra en la misma situación que yo, exprimiéndose en la economía informal, trabajando entre 16 y 18 horas al día, sin lograr que los ingresos alcancen a cubrir la Cesta Básica.
Pensando en esa categoría de mujeres venía de regreso a casa, luego de una experiencia desagradable en la mañana, que fui con mi madre a hacer mercado. La llevé, yo siempre buscando la novedad, la modernidad y la innovación, a un Hipermercado nuevo que recién inauguraron este fin de semana, que se divisa inmenso desde la Autopista Regional del Centro, el HiperLider de la Morita. Me dije: "se ve muy bien de lejos, debe ser bueno". Me imaginaba un lugar fresco, inmenso, donde hubiese de todo, y que pudiera escoger lo que prefiero, absolutamente a mi gusto, o de acuerdo a mi necesidad y la de mi familia.
Decidí compartir con ustedes hoy este tema, porque detrás de lo terrible que me pareció el sitio, no está solamente una empresa que hizo las cosas mal, sino que hay intrínsecos allí una serie de elementos que lamentablemente están formando parte de nuestra cotidianidad, y que en mi opinión, tenemos que erradicar.
Es cierto que en Venezuela es difícil emprender, y que se requieren más de 140 días para abrir una empresa. Eso es cierto. Pero no puede ser que la alternativa sea que las empresas abran sin haber completado su "puesta en escena", y entonces asistamos a una suerte de rancho a la mitad. Eso me parece una improvisación, una falla terrible de planificación, y por sobre todo, un irrespeto al usuario.
Y justamente en este aspecto, el de la falta de respeto por el usuario, es donde peor estuvo nuestra mañana de hoy. La mayoría del personal, desde los principales hasta los acomodadores de mercancía, estaban en "modo rancho", y trataban a todos como si fuéramos...¿cómo lo digo? ¿marginales? Bueno, algo así, como si fuéramos brutos, ignorantes, no sé ni qué calificativo utilizar.
La escasez de muchos de los alimentos de primera necesidad hace que las madres, y algunos padres también, andemos de un supermercado a otro, de un abasto al siguiente, buscando leche, café, aceite, azúcar, queso amarillo!...para llevar a nuestras casas. Y si se tienen 3 hijos adolescentes, deportistas y estudiando, como es mi caso, más aún. Por ello, esta mañana, habíamos muchas personas en ese nuevo lugar en lo mismo, porque se corrió la voz que allí había todo eso, "porque lo estaban estrenando".
Cuando abrieron y entramos, lo primero que pasó es que tuvimos que hacer cola para ingresar por una sola puerta, y el vigilante de la entrada, miraba mientras pasábamos, como revisando los carritos vacíos. No sé qué esperaba encontrar allí, la verdad, pero el caso es que me pareció extraño y un poco incómodo. Yo le dije sonriendo: "Buenos días", y ni se inmutó. Luego al entrar, por supuesto, todo el mundo corrió a los pasillos donde suele estar la leche, el café, el aceite y etc. Primera frustración: no había leche (ni aceite, ni café). Se me ocurrió preguntarle a uno de los supervisores que estaba por allí, y me dijo "no señora, se acabó ayer".
Ya que estábamos allí, mamá y yo decidimos aprovechar y quedarnos a comprar algunas de las cosas que nos hacían falta, claro de las pocas que habían. En cada pasillo que recorríamos aparecía una nueva versión del tema de la leche: que si ya viene en camino, que si no la sacan "porque la gente es muy bruta y se caen a golpes para agarrarla", que si la sacan a la hora del mediodía, que si mañana a primera hora. Todos los comentarios surgían del personal del hipermercado, pero nadie se comprometía con lo dicho, nadie tenía una respuesta oficial.
De repente, se creó una cola en sentido contrario totalmente a las cajas registradoras. Para ser específica, en sentido al depósito. Pregunté: "¿para qué es esta cola?"; "Para la leche", me respondió un señor. Le avisé a mi mamá, y me fui a hacer esa cola. Llevaba un rato allí, y no se movía la cola, hasta que salió del depósito una señora: "no hay leche señores! así como les dije que hicieran la cola, les digo ahora que la deshagan, me permitieron revisar el depósito y de verdad no hay"
Para hacerles el cuento corto, me sentí como si hubiera ido a las instalaciones de un Carrefour, o AlCampo, y al entrar, lo que había era un Mercal. Es decir: un engaño, un caza bobos. Y ahora que utilizo esa imagen, me doy cuenta de que es igual que el resto de las cosas en los últimos años: damnificados viviendo en los museos, pseudo médicos graduándose, madres procesadoras esperando los alimentos para procesar, etc. Puro engaño!!
Para ponerle la guinda a la torta, pagamos, y en la puerta de salida, el mismo vigilante que escudriñaba los carritos vacíos al entrar, me pidió que abriera mi cartera para "visualizarla". Encima de engañada, me tratan como una delincuente.
Mi mamá me comentaba de regreso: "¿viste la cantidad de gente humilde?". Pues claro que la vi, porque eso es lo que somos la mayoría de los venezolanos, gente humilde, intentando sobrevivir día a día, mientras nos tratan como mucho menos. Y caigo en cuenta entonces que es un estilo, un modo de accionar, un modelo al que nos quieren acostumbrar, de todos igualados por abajo, pero ¿por qué no lo logran? Porque la gente humilde, es gente trabajadora y de respeto, y quiere prosperar, y ser tratada en forma especial.
Yo me niego a ser tratada como conformista, como resignada, como si no hubiese otra alternativa. Quiero que mi país prospere, que hayan muchas empresas de excelente calidad y trato al público, donde la gente que trabaja en ellas se sienta felíz de hacerlo, y como consecuencia, trate bien a todos los que interactúan con ellos. Quiero que mis hijos tengan buenas carreras, que sean independientes, exitosos, y disfruten de una sociedad respetuosa, donde la confianza, la solidaridad, la ética, la libertad y el trabajo sean valores que marquen la convivencia.
Para que todo eso que yo quiero suceda, tenemos que cambiar el modelo, éste, de desprecio por la gente, por uno radicalmente diferente, donde la persona, la familia, sean el centro, donde se nos trate como ciudadanos, donde se nos incentive a mejorar, para que todos prosperemos!
Llego a casa habiendo reflexionado todo esto, pero en lugar de estar desanimada, me siento entusiasmada y llena de ganas, porque tenemos alternativa! Tenemos una tremenda candidata a la presidencia de la república: María Corina Machado, que representa todo lo que Venezuela necesita, es la única que está planteando un modelo radicalmente opuesto al actual, que no está con medias tintas al hablar para quedar bien con todos, sino que llama a las cosas por su nombre, está clarísima en lo que quiere para Venezuela, y entiende que no queremos más de lo mismo, más distribución homogénea de la marginalidad, del ranchismo mental, sino que queremos desarrollarnos y progresar, que nos traten como ciudadanos, que nos dejen trabajar, y cuidar a nuestras familias.
Gracias a Dios, Viene María!
Pensando en esa categoría de mujeres venía de regreso a casa, luego de una experiencia desagradable en la mañana, que fui con mi madre a hacer mercado. La llevé, yo siempre buscando la novedad, la modernidad y la innovación, a un Hipermercado nuevo que recién inauguraron este fin de semana, que se divisa inmenso desde la Autopista Regional del Centro, el HiperLider de la Morita. Me dije: "se ve muy bien de lejos, debe ser bueno". Me imaginaba un lugar fresco, inmenso, donde hubiese de todo, y que pudiera escoger lo que prefiero, absolutamente a mi gusto, o de acuerdo a mi necesidad y la de mi familia.
Decidí compartir con ustedes hoy este tema, porque detrás de lo terrible que me pareció el sitio, no está solamente una empresa que hizo las cosas mal, sino que hay intrínsecos allí una serie de elementos que lamentablemente están formando parte de nuestra cotidianidad, y que en mi opinión, tenemos que erradicar.
Es cierto que en Venezuela es difícil emprender, y que se requieren más de 140 días para abrir una empresa. Eso es cierto. Pero no puede ser que la alternativa sea que las empresas abran sin haber completado su "puesta en escena", y entonces asistamos a una suerte de rancho a la mitad. Eso me parece una improvisación, una falla terrible de planificación, y por sobre todo, un irrespeto al usuario.
Y justamente en este aspecto, el de la falta de respeto por el usuario, es donde peor estuvo nuestra mañana de hoy. La mayoría del personal, desde los principales hasta los acomodadores de mercancía, estaban en "modo rancho", y trataban a todos como si fuéramos...¿cómo lo digo? ¿marginales? Bueno, algo así, como si fuéramos brutos, ignorantes, no sé ni qué calificativo utilizar.
La escasez de muchos de los alimentos de primera necesidad hace que las madres, y algunos padres también, andemos de un supermercado a otro, de un abasto al siguiente, buscando leche, café, aceite, azúcar, queso amarillo!...para llevar a nuestras casas. Y si se tienen 3 hijos adolescentes, deportistas y estudiando, como es mi caso, más aún. Por ello, esta mañana, habíamos muchas personas en ese nuevo lugar en lo mismo, porque se corrió la voz que allí había todo eso, "porque lo estaban estrenando".
Cuando abrieron y entramos, lo primero que pasó es que tuvimos que hacer cola para ingresar por una sola puerta, y el vigilante de la entrada, miraba mientras pasábamos, como revisando los carritos vacíos. No sé qué esperaba encontrar allí, la verdad, pero el caso es que me pareció extraño y un poco incómodo. Yo le dije sonriendo: "Buenos días", y ni se inmutó. Luego al entrar, por supuesto, todo el mundo corrió a los pasillos donde suele estar la leche, el café, el aceite y etc. Primera frustración: no había leche (ni aceite, ni café). Se me ocurrió preguntarle a uno de los supervisores que estaba por allí, y me dijo "no señora, se acabó ayer".
Ya que estábamos allí, mamá y yo decidimos aprovechar y quedarnos a comprar algunas de las cosas que nos hacían falta, claro de las pocas que habían. En cada pasillo que recorríamos aparecía una nueva versión del tema de la leche: que si ya viene en camino, que si no la sacan "porque la gente es muy bruta y se caen a golpes para agarrarla", que si la sacan a la hora del mediodía, que si mañana a primera hora. Todos los comentarios surgían del personal del hipermercado, pero nadie se comprometía con lo dicho, nadie tenía una respuesta oficial.
De repente, se creó una cola en sentido contrario totalmente a las cajas registradoras. Para ser específica, en sentido al depósito. Pregunté: "¿para qué es esta cola?"; "Para la leche", me respondió un señor. Le avisé a mi mamá, y me fui a hacer esa cola. Llevaba un rato allí, y no se movía la cola, hasta que salió del depósito una señora: "no hay leche señores! así como les dije que hicieran la cola, les digo ahora que la deshagan, me permitieron revisar el depósito y de verdad no hay"
Para hacerles el cuento corto, me sentí como si hubiera ido a las instalaciones de un Carrefour, o AlCampo, y al entrar, lo que había era un Mercal. Es decir: un engaño, un caza bobos. Y ahora que utilizo esa imagen, me doy cuenta de que es igual que el resto de las cosas en los últimos años: damnificados viviendo en los museos, pseudo médicos graduándose, madres procesadoras esperando los alimentos para procesar, etc. Puro engaño!!
Para ponerle la guinda a la torta, pagamos, y en la puerta de salida, el mismo vigilante que escudriñaba los carritos vacíos al entrar, me pidió que abriera mi cartera para "visualizarla". Encima de engañada, me tratan como una delincuente.
Mi mamá me comentaba de regreso: "¿viste la cantidad de gente humilde?". Pues claro que la vi, porque eso es lo que somos la mayoría de los venezolanos, gente humilde, intentando sobrevivir día a día, mientras nos tratan como mucho menos. Y caigo en cuenta entonces que es un estilo, un modo de accionar, un modelo al que nos quieren acostumbrar, de todos igualados por abajo, pero ¿por qué no lo logran? Porque la gente humilde, es gente trabajadora y de respeto, y quiere prosperar, y ser tratada en forma especial.
Yo me niego a ser tratada como conformista, como resignada, como si no hubiese otra alternativa. Quiero que mi país prospere, que hayan muchas empresas de excelente calidad y trato al público, donde la gente que trabaja en ellas se sienta felíz de hacerlo, y como consecuencia, trate bien a todos los que interactúan con ellos. Quiero que mis hijos tengan buenas carreras, que sean independientes, exitosos, y disfruten de una sociedad respetuosa, donde la confianza, la solidaridad, la ética, la libertad y el trabajo sean valores que marquen la convivencia.
Para que todo eso que yo quiero suceda, tenemos que cambiar el modelo, éste, de desprecio por la gente, por uno radicalmente diferente, donde la persona, la familia, sean el centro, donde se nos trate como ciudadanos, donde se nos incentive a mejorar, para que todos prosperemos!
Llego a casa habiendo reflexionado todo esto, pero en lugar de estar desanimada, me siento entusiasmada y llena de ganas, porque tenemos alternativa! Tenemos una tremenda candidata a la presidencia de la república: María Corina Machado, que representa todo lo que Venezuela necesita, es la única que está planteando un modelo radicalmente opuesto al actual, que no está con medias tintas al hablar para quedar bien con todos, sino que llama a las cosas por su nombre, está clarísima en lo que quiere para Venezuela, y entiende que no queremos más de lo mismo, más distribución homogénea de la marginalidad, del ranchismo mental, sino que queremos desarrollarnos y progresar, que nos traten como ciudadanos, que nos dejen trabajar, y cuidar a nuestras familias.
Gracias a Dios, Viene María!
domingo, 11 de septiembre de 2011
Invertir en uno mismo: Cinco claves para crear nuestro futuro*
Vivimos en el mundo del estrés laboral, del working burning y de la precariedad emocional donde se extienden enfermedades como la depresión y la ansiedad,
donde se diría que no hay nada que descuidemos tanto como nosotros mismos.
Vivimos en el mundo de elevada longevidad, con esperanzas de vida que cada vez se acercan más al siglo y en el se que está apareciendo una preocupación creciente sobre como deberíamos cuidarnos más y de forma más científica a nosotros mismos.
Vivimos en el mundo de la obsolescencia profesional, donde los conocimientos y los hábitos son efímeros, donde los profesionales como nunca antes tienen enormes dificultades para no quedarse atrás y donde el intenso ritmo de trabajo dificulta el desarrollo profesional.
Vivimos en la sociedad de la innovación donde los expertos manifiestan sin dudas que se requiere de directivos y profesionales creativos y abiertos a nuevas perspectivas, capaces de reinventar no sólo productos y procesos si no también modelos de negocio.
Vivimos en un mundo de contradicciones entre lo que vivimos profesionalmente y lo que aparentemente deberíamos hacer. Dejarse llevar por las circunstancias y el ruido es ir a una más que probable precariedad personal y profesional sin siquiera esperar a acercarnos a nuestro probable casi siglo de vida. Y para las organizaciones significa profesionales envejecidos, poco útiles, frenos a la innovación, especialmente en directivos, y por tanto estorbos prescindibles.
Se hace necesario tomarnos un momento de descanso y pensar en como invertir en nosotros mismos: que cosas deberíamos hacer ahora para que después tengamos futuro. Por mi parte te comparto aquellos aspectos que siempre consideré como más importantes:
1- Reinventarse frente a la caducidad del conocimiento: Reciclarse, no es suficiente hay que reinventarse. Debemos quemar parte de nuestro pasado y de las cenizas deben resurgir nuevos hábitos y formas de pensar. Olvidar y desaprender es más difícil que aprender. Debemos dedicar más atención en destruir ideas y valores falsas, pues sino no se reincorporarán las nuevas. Buscar momentos de aprendizaje constantemente, forzar cambios profesionales y buscar constantemente espacios para el aprendizaje. Dejar que la serendipia actúe, estar abiertos y escuchar nuestro entorno, profundizar en aspectos que nos pueden ser útiles que llegaron a nosotros sin ser buscados.
2- Reforzar lo emocional frente lo racional: El éxito profesional suele depende más de factores emocionales y actitudinales que de los conocimientos. Desde que surgió el concepto de inteligencia emocional muchos nos hemos sentido discapacitados. Las competencias emocionales son la base de nuestra compresión de nosotros mismos y de nuestras emociones y la base de las competencias relacionales. Reforzar el autoconocimiento de nuestras competencias y reforzar cómo nos relacionamos con los demás es la gran asignatura pendiente de nuestras organizaciones. Buscar el equilibrio emocional-afectivo con nuestro entorno profesional-no profesional e incrementar la empatía: un verdadero reto.
3- Potenciar equilibrio mente cuerpo: Sin Hard el Soft no funciona. Olvidar aspectos relacionados con el descanso, ejercicio, alimentación y un largo de aspectos más puede sonar obviedad, pero afecta de forma negativa a un elevado porcentaje de profesionales que en el caso de directivos se incrementa. Afecta a nuestra capacidad de aprender y entender el mundo que nos rodea, nos resta amplitud perceptiva, empatía y bloquea el cambio personal, nos hace menos resilientes. El exceso de estrés y presión rompe este equilibrio, buscarlo debe ser nuestra asignatura pendiente.
4- Ahorrar es invertir: Una inversión necesita poner un recurso ahora para obtener más rendimiento en el futuro. Si no disponemos tiempo en el presente no podremos invertirlo. El tiempo profesional es dinero y poder disponer de dinero está relacionado con disponer de más tiempo. La asfixia financiera y la presión económica, hipotecas demasiado elevadas o un ritmo de vida que no permite la disminución de ingresos a Corto Plazo suele ser un grave impedimento para encontrar el espacio de tiempo necesario o el riesgo de nuevos destinos profesionales. En la mayoría de los casos se tratará de disminuir la presión financiera, vivir por debajo de tus posibilidades. El tiempo es dinero e invertir puede suponer ahorro financiero.
5- Cambiar es energía y sentido: El cambio personal al igual que el cambio organizativo requiere un enorme esfuerzo y energía. La motivación que nos hace cambiar en el ámbito profesional suele ser la voluntad de hacer nuestra actividad mejor. Y aunque esto es un objetivo que tiene la mayoría de personas la motivación requerida para efectuar los cambios necesarios suele ser insuficiente. Aquellos que han encontrado en su actividad profesional cierto sentido y trascendencia tienen este plus de energía. Lo cotidiano nos desgasta, es importante parar y recordar que es lo que nos motiva e impulsa. Intentar buscar ese sentido a lo que hacemos y reorientar nuestra actividad profesional e intensidad una obligación para ser felices.
No hay nada que descuidemos más que cuidarnos de nosotros mismos. La prioridad aparentemente está clara, nadie dirá que hay algo más importante que invertir en uno mismo. Como en tantas otras cosas importantes de la vida sabemos que hay que hacer, lo difícil es hacerlo.
En nuestra sociedad donde la innovación deja fácilmente atrás a los mejores, el futuro profesional deseado existirá para los que sepan crearlo, el resto se tendrá que conformar con lo que les deparé el destino. Buscar que queremos e intentar disfrutar con ello es un derecho que cuesta ganar, en cualquier caso nunca es demasiado tarde para ser lo que tendríamos que haber sido ni para comenzar hacer lo que tendríamos que haber hecho.
*Tomado del Blog Supervivencia Directiva | Solo el cambio permanece
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Tecnología de los ’80 y tecnología de hoy
Interesante video que comparto con ustedes, tomado del blog Mujer y Tecnología. Mirando hacia atrás en este resumen, nos damos cuenta de cómo la tecnología nos ha ido cambiando la vida, ¿no creen?
Aunque la pregunta más importante quizá, es la que está al final del video....
Espero que lo disfruten tanto como yo!!
Aunque la pregunta más importante quizá, es la que está al final del video....
Espero que lo disfruten tanto como yo!!
viernes, 26 de agosto de 2011
El amor es la herramienta más poderosa
"El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad" Madre Teresa de Calcuta
Son las 12:37 de la madrugada. Acabo de regresar del Colegio, de recoger a mi hija de 17 años, que estaba en su Campamento Misión IRIE 2011, junto a sus otros 28 compañeros. Apenas era su tercer día en la Escuela Taller San Marcelino Champagnat, ubicada en el Barrio San Vicente de Maracay, lugar al cual durante casi todo el año escolar asistieron cada sábado a trabajar en obra social, cuidando a los niños del barrio, enseñándolos valores de amor, jugando con ellos, procurando hacerles sentir que el miedo, el odio, la violencia, no son los valores verdaderos, sino que hay gente que se interesa por ellos, que juega con ellos, que los enseña a pintar, a leer....
Planificaron el campamento con mucha dedicación, cuidando el más mínimo detalle, para cumplir varios objetivos: uno, fortalecerse como jóvenes y como grupo REMAR (Renovación Marista), en los valores de Jesús, siguiendo el ejemplo que su vida nos dejó. El segundo objetivo, pintar y reacondicionar la escuela para que estuviera perfecta para los niños del barrio que allí estudian cuando iniciara el año escolar, y por último, llevar adelante un plan vacacional gratis para un grupo de niños y madres del barrio San Vicente.
Este era su tercer día de actividades: en la mañana, pintando los salones, las puertas, lijando y rebarnizando los pupitres, orgullosos de su trabajo...en la tarde, felices e ilusionados con sus actividades con los niños y las madres de la comunidad, enseñándoles manualidades, trabajando con ellos en sus tareas del plan vacacional....y en la noche, reflexivos y creciendo espiritualmente, a través de sus actividades de compartir como grupo, de la oración, y del análisis de la experiencia....
Hasta esta noche.
Su ilusión juvenil, su esperanza por construir un mundo mejor, la alegría de ver las caras de los niños cada tarde, se vió truncada al encontrarse de frente con el país de violencia e inseguridad que tenemos. Mientras ellos estaban preparándose para su reunión de oración, unos recogiendo, limpiando los baños, organizando las áreas, entraron a robar un grupo de desadaptados, más o menos de la misma edad que ellos, armados, y les hicieron pasar uno de los peores momentos de sus vidas.
Los detalles no vienen al caso, porque sería revivirles ese terror y angustia que acaban de vivir, al ser apuntados con armas, que muchos de ellos ni siquiera habían visto fuera de la televisión, agredidos, despojados de sus cosas, sorprendidos en su buena fe.
Escuchar la historia de cada uno de ellos parte el corazón, porque precisamente su misión, lo que se habían planteado hacer en su tiempo libre, era contribuir con hacerle menos horrible la vida a una gente que ya la tiene horrible, con el solo hecho de vivir en un barrio que se ha establecido alrededor de un botadero de basura, donde la violencia, la pobreza, y el desaliento son el pan de cada día.
Pero lo que a mí me da más tristeza de todo esto es escuchar a mi hija llorar, pensando en la desilusión que sentirán mañana, las señoras, las niñitas, los niñitos, que ya no tendrán más plan vacacional, que hoy estaban aprendiendo a forrar cintillos, que aprendieron a elaborar muñequitos de masa flexible, que hasta una fiesta con piñata tenían organizada para hacerles en los próximos días, y ya no podrán disfrutarlo, gracias quizá a sus vecinos, o sus primos, o sus compadres, o qué se yo, porque eran gente de allí mismo, la que no entendió el valor de estos jóvenes, lo importante que es su ilusión, y el cambio que estaban queriendo hacer en esa comunidad, a través de sus niños y sus madres o hermanas.
Mi hija me ha contado tantas historias de las personas con las que ella convive cada sábado: niñas embarazadas con sólo 16 años, niños cuya madre se ha ido y los ha dejado en casa de su abuela porque ya no los quiere cuidar más, niños que le tienen terror a otros niños un poco mayores que ellos, que no se atreven ni a hablar en su presencia...supongo que son situaciones que se parecen mucho en cualquier otro barrio de Venezuela. Pero su angustia principal, su tristeza mayor, la que le arranca más lágrimas de desconsuelo, es cuando piensa que no verá más a aquellos niños, que no le podrá dar las florecitas que hoy estaban haciendo juntos...
Yo le doy gracias a Dios porque no pasó nada grave. Le estoy inmensamente agradecida a los guías del grupo, que manejaron la situación de la mejor manera, y aunque se llevaron los peores insultos, los golpes y las pistolas apuntando a la cabeza, lograron salir con bien de ese lugar, junto a la policía, dejando todo atrás, esperando que mañana sea un mejor día.
No dejo de pensar en todo lo que tenemos que hacer para transformar este país en el país que nuestros jóvenes merecen, para que ese amor, esa dedicación, pueda ver frutos positivos, y no reciban más a cambio estas agresiones y violencia que los desanimen.
Y tampoco dejo de pensar en esas madres y esos niños del barrio, pero quizá no en el mismo sentido que mi hija. Yo pienso que a ellos hay que contarles lo que sucedió, y que entiendan que sus amigos, los que les estaban regalando su tiempo para hacerlos un poco más felices, tuvieron que irse, porque alguien de su mismo entorno los agredió. Probablemente ellos no puedan hacer nada, pero siento que tienen que saberlo, que tenemos que explicárselo, para que vean la diferencia entre unos jóvenes y los otros.
Porque quizá para los 29 jóvenes de REMAR ya nada será igual, y San Vicente dejará de ser su motivo actual de vida, pero su fortaleza espiritual, estoy segura de que los llevará a nuevos horizontes donde crear, crecer, y tocar mágicamente con todo ese amor. Pero aquellos que se quedaron allá, quién sabe, que han sido tocados en su corazón por el amor de nuestros hijos, si logramos que entiendan lo que esta noche pasó, comiencen a ver la diferencia, y quizá esa semilla en ellos, con el favor de Dios, se desarrolle tímidamente, para que al crecer, no se parezcan a los agresores de esta noche, sino más se quieran parecer a nuestros bellos, valientes y queridos hijos. Es como único podemos cambiar este país!
domingo, 24 de julio de 2011
El espíritu Vinotinto y la realidad del fútbol menor en Venezuela
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El equipo que ven en la foto, es la selección sub 17 que representará al estado Aragua en los próximos Juegos Nacionales que se llevarán a cabo en Trujillo, derecho que se ganaron a pulso, con su esfuerzo diario y constancia, y con el apoyo de su entrenador (Alex Montaño, de Maristas) y nosotros, sus padres y madres.
Son jugadores apasionados del fútbol, pertenecientes a varias escuelas maracayeras (Maristas, San Ignacio, Trinidad, Escuelita, Centro Hispano de Maracay, San Jacinto y Casa Italia de Maracay) que durante un mes se destacaron de entre un grupo de 30 atletas, logrando su puesto en esta selección. El proceso se llevó a cabo en diferentes campos de las escuelas mencionadas, hasta que llegó el momento de las eliminatorias zonales, contra los equipos de Cojedes y Carabobo.
Este equipo de talentosos jóvenes derrotó a Carabobo 4 goles por 1, en un aguerrido partido de desempate que tenía todos los factores en contra. Jugaron con uniforme prestado, nosotros los representantes aportamos todo: hidratación, alimentación, transporte (como en el resto de la eliminatoria). El único día que estos jóvenes se sentirían verdaderamente representantes del estado Aragua, ese miércoles 20, se les dió la espalda.
La Federación había acordado que el partido de desempate entre esta selección y la del estado Carabobo fuese en el estadio Olímpico de Maracay, sede del Aragua Fútbol Club. Hacia allá nos dirigimos a mediodía, y esperábamos la llegada del combinado de Carabobo. Cayó una ligera lluvia, de pocos minutos, que recibimos con alegría, pues las temperaturas del ambiente en esos días macarayeros eran bastante altas.
Una persona de la Directiva del Aragua F.C. llegó repentinamente al estadium, una hora antes de comenzar el partido, cuando apenas llegaba el equipo de Carabobo, para sentenciar "aquí no hay juego hoy". Palabras que cayeron como balde de agua fría a nuestros jóvenes, que entusiasmados, ya se veían jugando en ese engramado.
Yo quiero imaginar que esa persona no conoce el reglamento de la Federación, pero sería contradictorio que así fuera, si forma parte de la directiva del equipo aragüeño. Pero, si efectivamente conoce el reglamento, tenía que saber que su sentencia, para presuntamente proteger el campo, estaba eliminando del campeonato al mismo tiempo a nuestra selección de ilusionados jugadores, pues al estar presente el otro equipo en el campo acordado, si el mismo no estaba en condiciones, los visitantes ganaban el partido por forfait.
Afortunadamente, y una vez más por el empeño de nuestro entrenador, y de los representantes que allí estábamos, y por supuesto, de la voluntad de realizar el partido que traían también los equivalentes de Carabobo, el partido se realizó, de común acuerdo, en otro campo que hubo que preparar en corto tiempo, y en el que derrotamos, no solamente a la oncena carabobeña, sino al desapego, al nulo apoyo regional, en resumen, a las políticas inexistentes de promoción del fútbol menor por parte de los entes oficiales de este estado.
Este equipo, el de la foto, con su uniforme prestado, pero con el ímpetu, el compromiso, la destreza, la fuerza y la pasión muy pero muy propias, y el apoyo nuestro, de su entrenador y de sus padres y madres, asistirá en agosto a los nacionales, a demostrar que cuando se quiere, se puede, aún en contra de los que llevan ahora las riendas de las políticas públicas deportivas.
viernes, 1 de julio de 2011
¿Eres resiliente? Cómo afrontar y superar los obstáculos (Aida Baida Gil)
¿Te has parado alguna vez a pensar qué significa para ti fracasar? La forma en que percibes los errores, fracasos y adversidades tiene un papel muy importante en tu desarrollo personal y profesional y en tus logros y éxitos, por eso es fundamental desarrollar la resiliencia. La resiliencia es la capacidad de adaptarte y recuperarte de los contratiempos, de seguir adelante cuando las cosas no funcionan como esperabas.
¿Quieres un ejemplo?
"No he fracasado. He descubierto 999 maneras de cómo no hacer una bombilla."
Thomas A. Edison
Esto es un ejemplo perfecto de resiliencia. Imagínate qué hubiera pasado si Edison hubiera decidido darse por vencido. Afortunadamente no lo hizo, al contrario, aceptó sus fallos, aprendió de ellos y siguió adelante.
La realidad es que en esta vida es inevitable fracasar y cometer errores, la única forma de evitarlo sería no correr ningún tipo de riesgo ni probar nada nuevo, ¡y eso no es vivir! Por eso es recomendable desarrollar la resiliencia. Según la psicóloga Susan Kobasa hay tres elementos clave para ser más resiliente:
- Ver las dificultades como desafíos. Los fallos y errores como lecciones y oportunidades para desarrollarte y no considerarlos como algo negativo y mucho menos como un defecto tuyo.
- Comprometerte contigo, tu vida y tus metas. Querer seguir adelante pase lo que pase.
- Centrarte en lo que puedes controlar. Hay ciertas circunstancias y sucesos que simplemente no puedes controlar, lo sabio es centrarse en lo que sí está en tu mano y en lo que supondrá una mayor diferencia en tu vida. Así lograrás sentirte confiada y empoderada porque estás haciendo no sólo todo lo que puedes, sino lo que importa.
El también psicólogo Martin Seligman, menciona la importancia de considerar los contratiempos como algo temporal, de procurar que no afecten a otras areas de tu vida y de no internalizarlos o convertirlos en algo personal. No es lo mismo pensar que ayer (temporal) no estuviste muy fina en el trabajo que que siempre haces tu trabajo mal o que eres una inútil. ¿Ves la diferencia?
¿Qué puedes hacer tú para ser resiliente y afrontar los cambios y contratiempos de otra manera? Estas son algunas sugerencias:
- Deja de considerarte una víctima y coge las riendas de tu vida.Centra tu tiempo y energía en las cosas o situaciones que puedes cambiar, no en aquello que no depende de ti.
- Sé consciente de lo que piensas cuando algo va mal y cuando hablas de ti misma. Si encuentras pensamientos negativos o críticos, corrígelos y procura siempre pensar y hablar bien de ti misma.
- Procura no asociar cometer errores con fracasar. Los errores son parte de la vida y de ellos se aprende, decide buscar la lección que puedes sacar.
- Recuerda que lo que importa es tu reacción ante las adversidades y errores. Tú eliges si buscar un solución y seguir adelante o si pensar que eres una inútil y quedarte paralizada.
- No hagas una montaña de un grano de arena. Es importante mantener la perspectiva en cada situación. A lo mejor a largo plazo eso que ahora parece terrible no deja de ser una mera anécdota.
- Sé flexible. Las cosas cambian, los planes no siempre salen bien, así es la vida y es mejor aceptarlo cuanto antes y adaptarse a ello.
- Rodéate de gente que te apoye. Tener una buena relación con tus amigos, familia y compañeros de trabajo, hará que te resulte más fácil superar los obstáculos porque tendrás apoyo, y eso es fundamental.
Y tú, ¿te consideras resiliente o te rindes ante el fracaso y los fallos? ¿Te imaginas lo que conseguirías si tuvieras la fuerza suficiente como para no rendirte? Depende de ti, así que ponte manos a la obra.
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