domingo, 11 de septiembre de 2011

Invertir en uno mismo: Cinco claves para crear nuestro futuro*


Vivimos en el mundo del estrés laboral, del working burning  y de la precariedad emocional donde se extienden enfermedades como la depresión y la ansiedad, donde se diría que no hay nada que descuidemos tanto como nosotros mismos.
Vivimos en el  mundo de elevada longevidad, con esperanzas de vida que cada vez se acercan más al siglo y en el se que está apareciendo una preocupación creciente sobre como deberíamos cuidarnos más y de forma más científica a nosotros mismos.
Vivimos en el mundo de la obsolescencia profesional, donde los conocimientos y los hábitos son efímeros,  donde los profesionales como nunca antes tienen enormes dificultades para no quedarse atrás y donde el intenso ritmo de trabajo dificulta el desarrollo profesional.
Vivimos en la sociedad de la innovación donde los expertos manifiestan sin dudas que se requiere de directivos y profesionales creativos y abiertos a nuevas perspectivas, capaces de reinventar no sólo productos y procesos si no también modelos de negocio.
Vivimos en un mundo de contradicciones entre lo que vivimos profesionalmente y lo que aparentemente deberíamos hacer. Dejarse llevar por las circunstancias y el ruido es ir a una más que probable precariedad personal y profesional sin siquiera esperar a acercarnos a nuestro probable casi siglo de vida. Y para las organizaciones significa profesionales envejecidos, poco útiles, frenos a la innovación, especialmente en directivos, y por tanto estorbos prescindibles.
Se hace necesario tomarnos un momento de descanso y pensar en como invertir en nosotros mismos: que cosas deberíamos hacer ahora para que después tengamos futuro.  Por mi parte te comparto aquellos aspectos que siempre consideré como más importantes:
1-       Reinventarse frente a la caducidad del conocimiento: Reciclarse, no es suficiente hay que reinventarse. Debemos quemar parte de nuestro pasado y de las cenizas deben resurgir nuevos hábitos y formas de pensar. Olvidar y desaprender es más difícil que aprender. Debemos dedicar más atención en destruir ideas y valores  falsas, pues sino no se reincorporarán las nuevas. Buscar momentos de aprendizaje constantemente, forzar cambios profesionales y  buscar constantemente espacios para el aprendizaje. Dejar que la serendipia actúe, estar abiertos y escuchar nuestro entorno, profundizar en aspectos que nos pueden ser útiles que llegaron a nosotros sin ser buscados.
2-       Reforzar lo emocional frente lo racional: El éxito profesional suele depende más de factores emocionales y actitudinales que de los conocimientos. Desde que surgió el concepto de inteligencia emocional muchos nos hemos sentido discapacitados. Las competencias emocionales son la base de nuestra compresión de nosotros mismos y de nuestras emociones y la base de las competencias relacionales. Reforzar el autoconocimiento de nuestras competencias y reforzar cómo nos relacionamos con los demás es la gran asignatura pendiente de nuestras organizaciones. Buscar el equilibrio emocional-afectivo con nuestro entorno profesional-no profesional e incrementar la empatía: un verdadero reto.
3-       Potenciar equilibrio mente cuerpo: Sin Hard el Soft no funciona. Olvidar aspectos relacionados con el descanso, ejercicio, alimentación y un largo de aspectos más puede sonar obviedad,  pero afecta de forma negativa a un elevado porcentaje de profesionales que en el caso de directivos se incrementa. Afecta a nuestra capacidad de aprender y entender el mundo que nos rodea, nos resta amplitud  perceptiva, empatía y bloquea el cambio personal, nos hace menos resilientes.  El exceso de estrés y presión rompe este equilibrio, buscarlo debe ser nuestra asignatura pendiente.
4-       Ahorrar es invertir: Una inversión necesita poner un recurso ahora para obtener más rendimiento en el futuro. Si no disponemos tiempo en el presente no podremos invertirlo. El tiempo profesional es dinero y poder disponer de dinero está relacionado con disponer de más tiempo. La asfixia financiera y la presión económica, hipotecas demasiado elevadas o un ritmo de vida que no permite la disminución de ingresos a Corto Plazo suele ser un grave impedimento para encontrar el espacio de tiempo necesario o el riesgo de nuevos destinos profesionales. En la mayoría de los casos se tratará de disminuir la presión  financiera, vivir por debajo de tus posibilidades. El tiempo es dinero e  invertir puede suponer ahorro financiero.
5-        Cambiar es energía y sentido: El cambio personal al igual que el cambio organizativo requiere un enorme esfuerzo y energía. La motivación que nos hace cambiar en el ámbito profesional suele ser la voluntad de hacer nuestra actividad mejor. Y aunque esto es un objetivo que tiene la mayoría de personas la motivación requerida para efectuar los cambios necesarios suele ser insuficiente. Aquellos que han encontrado en su actividad profesional cierto sentido y trascendencia tienen este plus de energía. Lo cotidiano nos desgasta, es importante parar y recordar que es lo que nos motiva e impulsa. Intentar buscar ese sentido a lo que hacemos y reorientar nuestra actividad  profesional e intensidad una obligación para ser felices.
No hay nada que descuidemos más que cuidarnos de nosotros mismos. La prioridad aparentemente está clara, nadie dirá que hay algo más importante que invertir en uno mismo. Como en tantas otras cosas importantes de la vida sabemos que hay que hacer, lo difícil es hacerlo.
En nuestra sociedad donde la innovación deja fácilmente atrás a los mejores, el futuro profesional deseado existirá para los que sepan crearlo, el resto se tendrá que conformar con lo que les deparé el destino. Buscar que queremos e intentar disfrutar con ello es un derecho que cuesta ganar, en cualquier caso nunca es demasiado tarde para ser lo que tendríamos que haber sido ni para comenzar hacer lo que tendríamos que haber hecho.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tecnología de los ’80 y tecnología de hoy

Interesante video que comparto con ustedes, tomado del blog Mujer y Tecnología. Mirando hacia atrás en este resumen, nos damos cuenta de cómo la tecnología nos ha ido cambiando la vida, ¿no creen?


Aunque la pregunta más importante quizá, es la que está al final del video....


Espero que lo disfruten tanto como yo!!


viernes, 26 de agosto de 2011

El amor es la herramienta más poderosa

"El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad" Madre Teresa de Calcuta

Son las 12:37 de la madrugada. Acabo de regresar del Colegio, de recoger a mi hija de 17 años, que estaba en su Campamento Misión IRIE 2011, junto a sus otros 28 compañeros. Apenas era su tercer día en la Escuela Taller San Marcelino Champagnat, ubicada en el Barrio San Vicente de Maracay, lugar al cual durante casi todo el año escolar asistieron cada sábado a trabajar en obra social, cuidando a los niños del barrio, enseñándolos valores de amor, jugando con ellos, procurando hacerles sentir que el miedo, el odio, la violencia, no son los valores verdaderos, sino que hay gente que se interesa por ellos, que juega con ellos, que los enseña a pintar, a leer....

Planificaron el campamento con mucha dedicación, cuidando el más mínimo detalle, para cumplir varios objetivos: uno, fortalecerse como jóvenes y como grupo REMAR (Renovación Marista), en los valores de Jesús, siguiendo el ejemplo que su vida nos dejó. El segundo objetivo, pintar y reacondicionar la escuela para que estuviera perfecta para los niños del barrio que allí estudian cuando iniciara el año escolar, y por último, llevar adelante un plan vacacional gratis para un grupo de niños y madres del barrio San Vicente.

Este era su tercer día de actividades: en la mañana, pintando los salones, las puertas, lijando y rebarnizando los pupitres, orgullosos de su trabajo...en la tarde, felices e ilusionados con sus actividades con los niños y las madres de la comunidad, enseñándoles manualidades, trabajando con ellos en sus tareas del plan vacacional....y en la noche, reflexivos y creciendo espiritualmente, a través de sus actividades de compartir como grupo, de la oración, y del análisis de la experiencia....

Hasta esta noche.

Su ilusión juvenil, su esperanza por construir un mundo mejor, la alegría de ver las caras de los niños cada tarde, se vió truncada al encontrarse de frente con el país de violencia e inseguridad que tenemos. Mientras ellos estaban preparándose para su reunión de oración, unos recogiendo, limpiando los baños, organizando las áreas, entraron a robar un grupo de desadaptados, más o menos de la misma edad que ellos, armados, y les hicieron pasar uno de los peores momentos de sus vidas.

Los detalles no vienen al caso, porque sería revivirles ese terror y angustia que acaban de vivir, al ser apuntados con armas, que muchos de ellos ni siquiera habían visto fuera de la televisión, agredidos, despojados de sus cosas, sorprendidos en su buena fe.

Escuchar la historia de cada uno de ellos parte el corazón, porque precisamente su misión, lo que se habían planteado hacer en su tiempo libre, era contribuir con hacerle menos horrible la vida a una gente que ya la tiene horrible, con el solo hecho de vivir en un barrio que se ha establecido alrededor de un botadero de basura, donde la violencia, la pobreza, y el desaliento son el pan de cada día.

Pero lo que a mí me da más tristeza de todo esto es escuchar a mi hija llorar, pensando en la desilusión que sentirán mañana, las señoras, las niñitas, los niñitos, que ya no tendrán más plan vacacional, que hoy estaban aprendiendo a forrar cintillos, que aprendieron a elaborar muñequitos de masa flexible, que hasta una fiesta con piñata tenían organizada para hacerles en los próximos días, y ya no podrán disfrutarlo, gracias quizá a sus vecinos, o sus primos, o sus compadres, o qué se yo, porque eran gente de allí mismo, la que no entendió el valor de estos jóvenes, lo importante que es su ilusión, y el cambio que estaban queriendo hacer en esa comunidad, a través de sus niños y sus madres o hermanas.

Mi hija me ha contado tantas historias de las personas con las que ella convive cada sábado: niñas embarazadas con sólo 16 años, niños cuya madre se ha ido y los ha dejado en casa de su abuela porque ya no los quiere cuidar más, niños que le tienen terror a otros niños un poco mayores que ellos, que no se atreven ni a hablar en su presencia...supongo que son situaciones que se parecen mucho en cualquier otro barrio de Venezuela. Pero su angustia principal, su tristeza mayor, la que le arranca más lágrimas de desconsuelo, es cuando piensa que no verá más a aquellos niños, que no le podrá dar las florecitas que hoy estaban haciendo juntos...

Yo le doy gracias a Dios porque no pasó nada grave. Le estoy inmensamente agradecida a los guías del grupo, que manejaron la situación de la mejor manera, y aunque se llevaron los peores insultos, los golpes y las pistolas apuntando a la cabeza, lograron salir con bien de ese lugar, junto a la policía, dejando todo atrás, esperando que mañana sea un mejor día.

No dejo de pensar en todo lo que tenemos que hacer para transformar este país en el país que nuestros jóvenes merecen, para que ese amor, esa dedicación, pueda ver frutos positivos, y no reciban más a cambio estas agresiones y violencia que los desanimen.

Y tampoco dejo de pensar en esas madres y esos niños del barrio, pero quizá no en el mismo sentido que mi hija. Yo pienso que a ellos hay que contarles lo que sucedió, y que entiendan que sus amigos, los que les estaban regalando su tiempo para hacerlos un poco más felices, tuvieron que irse, porque alguien de su mismo entorno los agredió. Probablemente ellos no puedan hacer nada, pero siento que tienen que saberlo, que tenemos que explicárselo, para que vean la diferencia entre unos jóvenes y los otros. 

Porque quizá para los 29 jóvenes de REMAR ya nada será igual, y San Vicente dejará de ser su motivo actual de vida, pero su fortaleza espiritual, estoy segura de que los llevará a nuevos horizontes donde crear, crecer, y tocar mágicamente con todo ese amor. Pero aquellos que se quedaron allá, quién sabe, que han sido tocados en su corazón por el amor de nuestros hijos, si logramos que entiendan lo que esta noche pasó, comiencen a ver la diferencia, y quizá esa semilla en ellos, con el favor de Dios, se desarrolle tímidamente, para que al crecer, no se parezcan a los agresores de esta noche, sino más se quieran parecer a nuestros bellos, valientes y queridos hijos. Es como único podemos cambiar este país!